La historia detrás de la canción pirata más versionada del mundo

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Si usted es de los que tararea las canciones o se inventa alguna palabra que pegue con el ritmo de la canción cuando no se sabe la letra, es uno de los nuestros. Pero no permita que sus amigos le digan lo típico de “oye, que la estás cantando mal” cuando gritan erróneamente a pulmón abierto el último hit del verano, porque no son los únicos. Ni los primeros.

¿Se acuerdan de la famosa canción pirata que decía “ron, ron, ron, la botella de ron”? Pues bien, se calcula que existen tantas versiones del tema como palabras tiene la propia canción. ¿Por qué? Pues porque en cada barco bandolero se cantaba de una forma (igual que cada uno de ustedes se toma su Ron Arehucas cómo más le gusta) hasta llegar a una infinidad de interpretaciones que a día de hoy no se puede calcular. Pero, ¿de dónde viene este misterio?

El primero en abrir la veda fue el escritor escocés Robert Louis Stevenson, que incluyó entre las líneas de su novela “La Isla del Tesoro” el estribillo de la canción pirata más conocida de todos los tiempos. La obra, que inicialmente se había publicado por fascículos en una revista literaria juvenil, descubrió la canción a sus lectores sin especificar a qué se refería cuando hablaba de “Quince hombres sobre el cofre del muerto, ¡Yo, ho, ho! ¡Y una botella de ron! La bebida y el diablo se encargaron del resto, ¡Yo, ho, ho! ¡Y una botella de ron!” y la curiosidad e imaginación de los lectores lo convirtieron en un fenómeno cultural gigante a finales del siglo XIX. Todo el mundo buscaba el origen de la canción en leyendas y creencias populares y todo el mundo quería saber qué quería decir Stevenson en su libro cuando escribió esas líneas.

El escritor, fascinado con la repercusión que había tenido su novela, que se acababa de convertir en un clásico de la literatura juvenil sin que él lo supiera, quiso mantener el misterio y decidió no contar jamás cuál era el verdadero significado de su estribillo ni de dónde lo había sacado. El resto de revistas literarias de la época, aprovechando el fenómeno, quisieron hacerse eco de la extraordinaria popularidad que había adquirido la cancioncilla e inventaron todavía más versiones nuevas del himno pirata, ofreciendo falsas variaciones del tema completo. Para que luego sus amigos se atrevan a reírse de usted…

El tiempo pasó y el misterio del origen y significado de la cancioncilla seguía sin descubrirse, pero las variaciones del himno pirata seguían creciendo. Probablemente por eso, el estadounidense Young Allison decidió componer la última de las versiones de la canción y escribir “Derelict”, una expansión libre del estribillo del autor de “La Isla del Tesoro”. Su propuesta, sangrienta y cruel, cumplió con la necesidad de morbo de la gente de entonces y pasó a considerarse como la versión “estándar” del tema completo de Stevenson. Su éxito fue tal que, en 1900, se estrenó un musical titulado, precisamente, “Derelict” sobre la historia de La Isla del Tesoro y con la canción de Allison como uno de los temas principales.

¿Por qué les contamos esto? Pues porque no queremos que su creatividad decaiga la próxima vez que se crean en Eurovisión y entonen su canción preferida con una botella de Arehucas como micrófono. ¿No se saben la letra? No se preocupen, los piratas más temidos tampoco.

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